La dulzura de la distancia

Aunque por moralino uno lo niegue rotundamente, cierto es que la venganza es dulce cuando era bien merecida y hoy me doy cuenta de que con la nostalgia sucede parecido.

Hoy tuve que hacer una recapitulación de las fechas que pasé dentro y fuera de Colombia para los cálculos de mis impuestos y de pronto me dio una nostalgia muy bonita. Tal cual una sensación de haberla pasado tan bien, pero a la vez saber que es lindo porque está atrás y hay una distancia, porque hoy hay otras cosas diferentes e interesantes y también por delante algo que seguro inspirará nostalgia del día de hoy…

Lo que sí es que a las amigas siempre se les extraña: Anita / Juli / Pau, ojalá nos veamos muy muy pronto!!!

Días 3 a 7: Londres, Madrid y Barcelona

Después de dormir tan solo 2.5 hrs, nos demañanamos el domingo (no sé si eso esté catalogado como pecado, pero si no debería) y salimos tempranísimo hacia el Aeropuerto de Madrid Barajas. La idea era llegar al Centro de Londres al rededor de las 10:30 de la mañana, pero el vuelo se retrasó 3 hrs, así que súmenle.

Al final, nos aplicamos mucho con la caminada y en los 2 medios días que nos quedaron, logramos ver todos los monumentos / edificios importantes (London Bridge, Tower Bridge, Big Ben, el Parlamento, St. Paul, Trafalgar Sq, etc.), hicimos un buen recorrido por el British Museum, fuimos a Picadilly Circus, Soho, el barrio chino, paseamos por St. James’ Park, conocimos el Buckingham Palace y sus alrededores, caminamos por las 2 orillas del Thames (excelente recomendación de Martina), nos trepamos al London Eye en la noche (excelente recomendación de Adán)… En fin, lo único es que por cuestiones de presupuesto nos negamos a pagar 18 libras (MX$370 aprox en ese momento) por persona por entrar al Tower of London o al Westminster Abby. Ya así, casi no comimos (anque verán abajo que la cerveza no se sacrifica) porque nos parecía infame la relación precio - cantidad (ni veíamos la calidad!) y todavía no puedo creer que un viaje sencillo de metro para 2 personas en la zona 1 nos salió en MX$153 (voy a enmarcar ese estado de cuenta de la tarjeta!). Tampoco vimos el Cambio de Guardia, porque el día que podíamos estar a las 11:00 am allí fue lunes y al parecer los guardias de la reina son como museos porque no “abren” los lunes.

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El set completo está aquí y acá, pero igual ilustraré por ciudad lo más representativo de lo que cuento.

Volamos de regreso a Madrid por la tarde.

El martes nos levantamos entrada la mañana, pero gracias a la excelente guía de María paseamos por todo lo turístico de Madrid (Parque del Retiro, Puerta de Alcalá, Fuente de Las Cibeles, la Gran Vía, Plaza de España, Plaza del Sol, Palacio Real, la Almudena, etc.). Todavía nos dio tiempo de comer tranquilos, Nacho fue al podólogo y alcanzamos a ver todos los highlights del Museo Nacional del Prado en 2 hrs (y gratis! Abajo la foto de mi orgullo [no de mí] por la agilidad de nuestra visita).

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Set completo

El miércoles temprano tomamos el AVE a Barcelona. Dejamos el equipaje en la consigna y a darle. Hasta las primeras horas de la tarde estuvimos paseando por Montjuïc, luego bajamos las Ramblas desde la Plaza de Cataluña, comimos cerca del mar y subimos de regreso por el Barrio Gótico. Recorrimos el Paseo de Gracia, vimos la Casa Batllo (a donde entramos también) y La Pedrera (ambos de Gaudi).

Para ir a la casa de Camelin y Rodrigo (MUCHAS GRACIAS POR RECIBIRNOS!!!) nos perdimos un poco porque está fuera de Barcelona, pero al final llegamos medio sanos (yo tenía una fiebre tremenda) y muy salvos. El jueves no hubo forma de levantarme temprano, pero de nuevo AUN ASI, fuimos a La Sagrada Familia y subimos al Park Güell que era el plan del día.

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Set miércoles y jueves.

Por la noche viajamos en tren hacia Paris que vendrá en la siguiente entrega…

Quién dijo que no se puede???

Cuando uno se va volviendo cada vez más y más adulto, las posibilidades y oportunidades de hacer viajes largos van disminuyendo. Por acá un poco más de responsabilidad, por allá un trabajo nuevo que es igual a un año con 0 días de vacaciones y finalmente cuando los astros se alinean a tu favor, no hay tiempo previo de planear, si a “duras penas” (literal) uno duerme, come y pasa buenos ratos con los amigos y la familia…

Como simpre, yo prefiero ver el lado bueno. Es decir, así sea una experiencia extreme, juntando puentes y fines de semana, uno logra viajar a otro continente por 17 días. Salimos de la oficina al avión y del avión (con 8 hrs intermedias de sueño en casa) a la oficina. En el inter dormimos muy poco, caminamos como degenerados y nos cansamos de lo lindo, pero al final lo paseado, nadie nos lo quita!

Brevemente, contaremos la historia de cómo conoce uno 7 ciudades (5 de ellas grandes capitales del mundo) en tan pocos días y por lo pronto, les aseguro que no sólo se puede físicamente, sino que se puede visitando a los amigos y la familia, pasando momentos memorables con ellos, comiendo bastante rico, deteniéndose a contemplar obras de arte y monumentos legendarios y descansando cuando es necesario… Por aqui pueden encontrar las fotos para el que le queden dudas y de inicio los dejo con éstas 2, que son muy representativas.

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Campo de Marte desde la Tour Eiffel que por estas fechas estuvo “vestida” de la EU

I’m back!

En el escenario ovalado van apareciendo distintos símbolos que pueden tener significado:
WTC + Torre de Mexicana = Casa de Adán
Torre Mayor + St. Regis = Mi casa
Torre Latinoamericana + Tlatelolco = sólo segundos para aterrizar en mi Ciudad!!!

Hace 1 semana estoy de regreso en México, muy contenta y con muchas cosas por delante.

Nacho se lució con un bienvenida sorpresa el domingo por la noche y para el lunes temprano ya estaba en la oficina, así que ni tiempo de decir hola a todos :) . Ya iré poco a poco, pero por lo pronto, ya puedo cantar: I’m back!

Cuba

El fin de semana pasado fue puente en Colombia, así que con Ana María (amiga del trabajo) decidimos armar un viajecito de 6 días a Cuba. Después de un largo viaje a través de Costa Rica y 3 horarios distintos, llegamos en la madrugada del viernes 27 de junio a la Habana. Dormimos unas cuantas horas y estuvimos listas para hacer el city tour matutino. El recorrido fue corto pero intenso, pasamos por todos los highlights en menos de 4 horas. Terminamos muertas de hambre y fuimos a almorzar a La Bodeguita del Medio. Qué delicia: ropa vieja, moros con cristianos, arroz con leche y mojitos!!!

En la tarde paseamos y en la noche fuimos al show del Hotel Nacional que no es el mejor de la Ciudad, pero sí el más típico.

Al otro día partimos hacia Varadero. En el camino paramos a tomar piñas coladas con un lindo paisaje de mar y pequeñas montañas verdes, el mirador más alto de Cuba.

Pasamos del sábado 28 de junio al martes 1 de julio por la madrugada en un Resort All Inclusive durmiendo, leyendo, comiendo, bebiendo, vegetando en la playa que es maravillosa!

Buenas impresiones:
- La gente es culta, muy estudiada. Tienen un español gramaticalmente muy correcto y hasta te corrigen al hablar. En los hoteles, la gente habla 5, 6 idiomas bastante bien y no exagero.
- Hay mucha gente dedicada a las Artes y las ejercen como profesión full time.
- La parte remodelada de la Habana es preciosa, aunque creo que podrían mochar un poco de ese presupuesto para reconstruir otras casas que se están cayendo (y están habitadas) o para evitar tanto hacinamiento.
- El contraste social es gigantesco, estés donde estés en el mundo, hay niveles. Sin embargo, la gente come y tiene techo, TODOS!
- Es un país que debes ver, de lo que cuenten, no alcanzas a captar lo impresionante y variado que es.
- La playa y el mar de Varadero son increíbles, aún comparando contra otros sitios del Caribe como San Martin, San Thomas, Puerto Rico o Cancún. Vale la pena contemplar esa belleza a cada instante!

Recomendaciones para este viaje:
- Llevar mucho cash en euros y cambiar de inicio unos $100 a $150 por persona lo más pronto a CUC (pesos cubanos convertibles), ya que:
1. Toda tarjeta de crédito que provenga de un banco relacionado con EU es rechazada (ej. mis 2 tarjetas de Banamex - Citi Group). Es mejor llevar una tarjeta de BBVA que es español, aunque tampoco te garantiza 100% que funcione. También puede ser del Banco de Asturias como la de un asturiano que conocimos allá, jajaja.
2. No hay cajeros automáticos (ATM, ATH o como quieran llamarlo) a la vista.
3. Por cambiar dólares cobran una comisión extra que por los euros no. Además de que en la calle las monedas no cubanas, literalmente NO valen, sólo aceptan CUC’s.
4. Convirtiendo los precios a dólares, la comida de la Bodeguita del Medio nos costó casi $20, una botella de agua de 500 ml o una lata de refresco cuestan $2 y un helado Nestlé casi $2.5. Es carísimo!!!

- Chicas, ropa tapadita, aunque haga harto calor en la Habana porque a los hombres además de directos, de menos les quedan todos estos adjetivos: nacos, guarros, ordinarios, albureros y burdos.

- Ir con con la idea de que vas a un país socialista, donde el servicio no hace la diferencia, donde a nadie le va a importar si da o no un valor agregado al cliente y las costumbres a las que uno está habituado en el cómodo mundo capitalista, no existen. Esto evitará muchos shocks en medio del viaje, se los aseguro!

- Hablar, hablar, hablar con tu(s) compañero(s) de viaje para evitar preguntas incómodas en taxis, restaurantes y esperas de cualquier tipo (todos empiezan por preguntarte de dónde eres y de allí no paran).

- Mentalísense para las Cubas con Habana Club y TuKola o TuKola de dieta, ya que son escasas la Coca Cola, Diet Coke y ni pensar que encontrarán Coca Cola Zero y otro ron.

- Todas las preguntas de cómo vive alguien bajo el Régimen de los Castro, resuélvelas por Internet antes de llegar, ya que los guías están cuidadosamente entrenados para responder las preguntas de manera capciosa y ni les cuento que uno entiende la mitad en su español sin consonantes a mil por hora.

Debo añadir que en mi carencia de recursos por el tipo de cambio y el miedo a quedarnos sin dinero no pude comprar recuerditos para nadie, se las debo!

Pronto anexo algunas fotos a otro post. Mientras tanto, los curiosos puedes verlas en Flickr.

Visita Express a Colombia I

Tiene un rato que regresamos de Cartagena, pero la verdad es que no me había dado el tiempo de escribir de nuestro viajecillo. Para no resumir la experiencia completa en una palabra prefiero contarlo paso a paso… la palabra resumen vendrá al final.

Yo salí de México el miércoles 30 de abril a las 5 de la tarde (10 minutos después de planeado el despegue estábamos dejando la terminal, entonces creo que despegamos 5:20) para lo cual había que tenido que salir corriendo de la oficina a la 1:15. Para los que no están enterados de los últimos motivos del caos vial en la Ciudad de la Esperanza (o bien no viven aquí o no escuchan las noticias locales) pero resulta que están reencarpetando el Circuito Interior, empezando justo en el tramo que va de Viaducto a Oceanía (es decir… frente al aeropuerto) por lo que la zona está hecha un nudo irreal. Como ejemplo, el lunes cuando llevé a Jimena al aeropuerto para llegar a las 5:30 de la mañana hicimos más de media hora en ese tramo de menos de 500 metros)

Ya en Colombia, me fue a recibir al Aeropuerto mi Mapache y pasamos directo por nuestros amigos de la escalada a los Nevados (My, Oscar, Carlos y su novia) para ir a cenar a Andrés Carne de Res. La verdad es que el lugar es todo un show… vale la pena ir a echar unos alcoholes y a cenar en ocasiones especiales. El lugar no es muy caro pero tampoco es un regalo y la observar toda la dinámica del lugar bien vale la pena el precio. Al terminar la cena y los alcoholitos yo ya no podía de sueño, me quedé dormido a los 5 minutos de estar en la camioneta entonces ya ni me pude despedir de ellos (otra vez perdón)

Al día siguiente Jime quería de principio levantarse a las 9 para aprovechar el día. Yo le pedí de favor que lo que quería era descansar y estar el día tranquilo con ella, al fin salíamos a Cartagena hasta en la noche. Por suerte me dio gusto Mapachito y estuvimos echando la flojera toda la mañana en su depa nuevo, luego salimos a caminar por Bogotá y llegamos hasta la “Zona T” a comer en un restaurante italiano bien bueno. Paseamos un rato por el parque de la 93, fuimos de compras por un paragüas que jamás encontramos, un cafecito en Juan Valdéz y de retache al depa. Como es costumbre llegamos corriendo a hacer maletas para irnos al “Puente Aereo” (resulta que la parte nacional tiene dos partes… una para Avianca y otra para todas las demás aerolíneas. La de Avianca es el Puente Aereo)

Después de registrarnos y obtener nuestros pasabordos tonteamos un rato en el aeropuerto, me compré unos lentes obscuros porque los otros se me olvidaron y partimos rumbo a Cartagena con, al menos de mi parte, bastantes expectativas del lugar…

Al llegar a Cartagena fuimos directo a nuestro Hotel para hacer check in, revisar qué tan bueno estaba el paquete que habíamos comprado, cenar un poco y luego salir por unas chelas. Pero al llegar al hotel comenzó el declive. El hotel resultó ser una pocilga de primera, mientras desempacábamos maté 3 cucarachas, la recepción tiene un olor a baño público super desagradable, los cuartos están feísimos y sobre todo está bien caro (más de 100 dólares la noche) Pasamos al restaurant donde había de cenar arroz, patacones y sobrebarriga. Comimos un poco, ya que la comida no estaba buena y nos dirigimos a La Vitrola el lugar que más nos habían recomendado en Cartagena (por muchísimos lados)

Resultó que fue un error hacer caso a las recomendaciones, el lugar está realmente bonito y la carta parecía muy apatecible con una slavedad todos los platos tenían mariscos menos una entrada de jamón serrano y quesos. ¿El problema? Si mapache prueba cualquier marisco acabaríamos en el hospital y pues no es lo que uno quiere de vacaciones ¿no?

Así pues nos tomamos 3 mojitos (1 Jime y 2 yo) y pedimos nuestra entrada. Al ordenar la mesera nos vio con una cara de “pinches jodidos” que sólo le faltó escupirnos para hacerlo más evidente. Ahora cuando llegó nuestro plato se nos cayó la cara: Dos rebanadas de jamón y 2 pedazos de queso por 175 pesos!!! Nos tapamos la muela y nos fuimos a caminar un rato, con un mal sabor de boca por el trato de Cartagena, lo caro del lugar y sobre todo lo aprovechados que son con los turistas. Y no pudimos más que comprobarlo en los dos siguientes días que estuvimos en Cartagena.

El Nevado del Ruiz

El viaje completo a los Nevados tenía un objetivo muy claro: La cumbre del Nevado del Ruiz a 5,300 msnm (aunque luego nos enteramos que a los poco experimentados sólo nos dejan subiar a 5,100 msnm).

Debido a cambios inesperados en el programa, fuimos hacia allá en el segundo día de viaje.

Mentiría si les dijera que llegar allá arriba no fue difícil. En realidad es cuestión de mantener 3 cosas:

1.- Ritmo: La clave más importante es hacer alto cuantas veces lo necesites. Aunque hayas dado 3 pasos desde la última parada… El cuerpo presenta muchas reacciones y hay que aprender a manejarlas en el camino. De pronto cominza uno a pensar que así jamás llegará, pero entonces viene el siguiente consejo…
2.- Paciencia: la meta está lejos, pero mientras continúes subiendo, llegas. Además, psicilógicamente sientes que llevas mucho tiempo en la labor, pero finalmente no es tanto.
3.- Equipo básico:Durante el acenso se trata de tomar agua en tragos pequeños y calentándola en la boca, echarse bloqueador cada que te acuerdas y mantener los lentes oscuros frente a los ojos. Y llegando, a comer calorías!

Subiendo al Nevado del Ruiz

Casi al comienzo

El mejor premio allá arriba fue la nieve, el paisaje y un delicioso raspado que nos preparamos con Gatorade y Lecherita! A gloria supo eso!

nacho comiendo raspado de nieve

Comiendo raspado

Vista hacia el Nevado En la nieve
Qué manera de recibir la primavera!

Llegando a la montaña

Huevos con arepa sumergidos en extra mantequilla, aguapanela hirviendo, té de coca con canela, Milo (porque no es culaquier chocolate), Lecheritas, chocolatinas Jet, maní… Todos son excelentes remedios para ir aminorando los efectos que causan en el cuerpo los cambios drásticos, que en nuestro caso fueron de +30 a 0°C y de 200 a 4,900 msnm en menos de 24 hrs. Y sin dormir bien, bueno ya ni hablar!

Llegando al “Refugio del Chalet Rojo” comenzamos a armar el campamento, lo cual distó de ser fácil con las manos entumidas o con guantes (cualquiera de las 2 alternativas posibles te inhabilita la mitad de las facultades). Terminando nos trepamos todos al transporte para hacer nuestro primer ascenso. El objetivo fue el Cráter de la Olleta a 4,900 msnm. Nosotros ya estábamos a 4,600 cuando empezamos ¿qué podían ser 300 metros más? Pues es un resto!!!

Para empezar hay que dejar claro que uno no ha terminado de adaptarse a la altura donde está, cuando ya empieza a subir más. Dado que es un cráter, lo que lo rodea es tierra con ceniza volcánica, perfecta para hundirse y perder equilibrio casi con cada paso. Para colmo: empinado! Y por más que uno sube, no se ve el objetivo final porque está lleno de bruma. Igual somos confiados y creímos plenamente que siguiendo los pasos del guía llegaríamos (sólo a un ritmo 3 veces más lento, por supuesto).

Una de tantas pausas Nacho tomando aire

El ascenso al Cráter de la Olleta

A medida que uno “avanza”, claramente siente cómo el corazón busca una salida del pecho a cada latido, los pulmones se vuelven planos, como si tuvieran relleno sólido, no aire, y el estómago se siente tan vacío que provoca naúseas. Aún así, Nacho y yo jamás dejamos nada a la mitad, así que con mucho esfuerzo llegamos. Definitivamente valió la pena. La vista a cualquiera de los lados, es espectacular desde allá arriba!

Al borde del cráter

Nacho a punto de morir de cansancio

En el Cráter de la Olleta

La subida demoró como 1 hora y media y la bajada unos 15 minutos. Así es la vida, hay tramos más fáciles que otros!

Después de eso, no pudimos hacer nada más. La energía que uno gasta parece irrecuperable. Comes, duermes, comes, duermes y sigues con falta de alimento y descanso. De cualquier manera fue una excelente preparación porque al otro día iríamos 200 metros más alto y ya les conté que no es como caminarlos…

Rush y cambios

El vuelo que tomamos para regresar de Leticia a Bogotá se retrasó. La verdad no es raro que esto suceda en Colombia, pero yo rogaba que fuéramos la excepción y no sucedió. Para muchos de los pasajeros ha de haber significado llegar un poco más tarde a casa, pero para nosotros derivó en un rush peliculesco para “cambiar de viaje”.

Resulta que la lista para acampar en los Nevados llegó a mi cuenta de mail mientras estábamos incomunicados en la Selva. Por tanto, yo no había respondido de que lo recibí y amablemente una de las organizadoras me llamó para dictarmela por la mañana. Entre eso hubo 3 advertencias muy claras (que además agradecimos mucho finalmente):

1. Lleven ropa adecuada para temperaturas de -8°C a +8°C, por ningún motivo jeans.
2. No olviden el aislante para poner bajo la bolsa de dormir.
3. El equipaje debe ir TODO dentro de bolsas plásticas.

Cuando colgué y repasé la lista con Nacho nos percatamos de algunos sutiles detalles:

1. Cómo que NO jeans??? Dado que en el Amazonas tampoco los recomiendan, no teníamos ningún otro pantalón limpio. Y creanme que en la selva uno se ensucia. Ahora resulta que teníamos que llevar casi la misma ropa que usamos en el clima de 30°C y subiendo!
2. Ais-lan-te… “Piensa Jimena en tooodas las tiendas que has visto en Bogotá! Dónde hay equipo de acampar y que por favor no sea la tienda donde pretendían venderte las botas de USD$200…”
3. Ziplocs y bolsas de basura son un básico para acampar, pero cuando uno no cocina, no almacena y menos aún limpia, esas cosas no existen en su casa.

Pucha! (dicen lo colombianos) ahora sí teníamos que encontrar todo eso y empacar en menos de 2 hrs para estar a tiempo en la salida del siguiente viaje. Buscamos un rato, pero no encomtramos un sitio donde la ropa estuviera limpia en el tiempo que disponíamos, así que nos metimos a las 3 tiendas que quedaban abiertas cerca de las 7:00 pm en víspera de los Días Santos y nos surtimos de pantalones adecuados. De allí salimos disparados a un almacén de diversas curiosidades para el hogar donde en uno de mis días de nada que hacer recordaba haber visto cosas de camping. Finalmente fuimos al súper a comprar bolsas plásticas surtidas y algo de comida.

De nuevo, estos son gajes de los viajes!

Debidamente armados, salimos por la noche hacia Los Nevados. En el camino pasamos por climas de toda clase, fuimos montaña arriba y montaña abajo demasiadas veces para poder contarlas y finalmente, después de casi 7 hrs llegamos a nuestro destino…

Tabatinga

Terminando nuestro día en la Isla de los Micos, “cogimos el rápido de la tarde” para llegar a Leticia y transportarnos a Tabatinga, Brasil, donde pasamos la tercera noche en el Amazonas. Paseamos un poco para encontrar un lugar donde cenar y al otro día para conocer por la mañana. Francamente, no es una ciudad bonita, pero nos pareció folklorica en varios sentidos, por ejemplo esta foto…

Mercado

“Buen día! Quiere usted plátano o banana?” Ja, ahora adivinen qué comíamos tooodo el día por allá

El miércoles 19 de marzo tomamos el avión de regreso Leticia - Bogotá para emprender el viaje a nuestro segundo destino: Los Nevados.