Llegando a la montaña

Huevos con arepa sumergidos en extra mantequilla, aguapanela hirviendo, té de coca con canela, Milo (porque no es culaquier chocolate), Lecheritas, chocolatinas Jet, maní… Todos son excelentes remedios para ir aminorando los efectos que causan en el cuerpo los cambios drásticos, que en nuestro caso fueron de +30 a 0°C y de 200 a 4,900 msnm en menos de 24 hrs. Y sin dormir bien, bueno ya ni hablar!

Llegando al “Refugio del Chalet Rojo” comenzamos a armar el campamento, lo cual distó de ser fácil con las manos entumidas o con guantes (cualquiera de las 2 alternativas posibles te inhabilita la mitad de las facultades). Terminando nos trepamos todos al transporte para hacer nuestro primer ascenso. El objetivo fue el Cráter de la Olleta a 4,900 msnm. Nosotros ya estábamos a 4,600 cuando empezamos ¿qué podían ser 300 metros más? Pues es un resto!!!

Para empezar hay que dejar claro que uno no ha terminado de adaptarse a la altura donde está, cuando ya empieza a subir más. Dado que es un cráter, lo que lo rodea es tierra con ceniza volcánica, perfecta para hundirse y perder equilibrio casi con cada paso. Para colmo: empinado! Y por más que uno sube, no se ve el objetivo final porque está lleno de bruma. Igual somos confiados y creímos plenamente que siguiendo los pasos del guía llegaríamos (sólo a un ritmo 3 veces más lento, por supuesto).

Una de tantas pausas Nacho tomando aire

El ascenso al Cráter de la Olleta

A medida que uno “avanza”, claramente siente cómo el corazón busca una salida del pecho a cada latido, los pulmones se vuelven planos, como si tuvieran relleno sólido, no aire, y el estómago se siente tan vacío que provoca naúseas. Aún así, Nacho y yo jamás dejamos nada a la mitad, así que con mucho esfuerzo llegamos. Definitivamente valió la pena. La vista a cualquiera de los lados, es espectacular desde allá arriba!

Al borde del cráter

Nacho a punto de morir de cansancio

En el Cráter de la Olleta

La subida demoró como 1 hora y media y la bajada unos 15 minutos. Así es la vida, hay tramos más fáciles que otros!

Después de eso, no pudimos hacer nada más. La energía que uno gasta parece irrecuperable. Comes, duermes, comes, duermes y sigues con falta de alimento y descanso. De cualquier manera fue una excelente preparación porque al otro día iríamos 200 metros más alto y ya les conté que no es como caminarlos…