Rush y cambios
El vuelo que tomamos para regresar de Leticia a Bogotá se retrasó. La verdad no es raro que esto suceda en Colombia, pero yo rogaba que fuéramos la excepción y no sucedió. Para muchos de los pasajeros ha de haber significado llegar un poco más tarde a casa, pero para nosotros derivó en un rush peliculesco para “cambiar de viaje”.
Resulta que la lista para acampar en los Nevados llegó a mi cuenta de mail mientras estábamos incomunicados en la Selva. Por tanto, yo no había respondido de que lo recibí y amablemente una de las organizadoras me llamó para dictarmela por la mañana. Entre eso hubo 3 advertencias muy claras (que además agradecimos mucho finalmente):
1. Lleven ropa adecuada para temperaturas de -8°C a +8°C, por ningún motivo jeans.
2. No olviden el aislante para poner bajo la bolsa de dormir.
3. El equipaje debe ir TODO dentro de bolsas plásticas.
Cuando colgué y repasé la lista con Nacho nos percatamos de algunos sutiles detalles:
1. Cómo que NO jeans??? Dado que en el Amazonas tampoco los recomiendan, no teníamos ningún otro pantalón limpio. Y creanme que en la selva uno se ensucia. Ahora resulta que teníamos que llevar casi la misma ropa que usamos en el clima de 30°C y subiendo!
2. Ais-lan-te… “Piensa Jimena en tooodas las tiendas que has visto en Bogotá! Dónde hay equipo de acampar y que por favor no sea la tienda donde pretendían venderte las botas de USD$200…”
3. Ziplocs y bolsas de basura son un básico para acampar, pero cuando uno no cocina, no almacena y menos aún limpia, esas cosas no existen en su casa.
Pucha! (dicen lo colombianos) ahora sí teníamos que encontrar todo eso y empacar en menos de 2 hrs para estar a tiempo en la salida del siguiente viaje. Buscamos un rato, pero no encomtramos un sitio donde la ropa estuviera limpia en el tiempo que disponíamos, así que nos metimos a las 3 tiendas que quedaban abiertas cerca de las 7:00 pm en víspera de los Días Santos y nos surtimos de pantalones adecuados. De allí salimos disparados a un almacén de diversas curiosidades para el hogar donde en uno de mis días de nada que hacer recordaba haber visto cosas de camping. Finalmente fuimos al súper a comprar bolsas plásticas surtidas y algo de comida.
De nuevo, estos son gajes de los viajes!
Debidamente armados, salimos por la noche hacia Los Nevados. En el camino pasamos por climas de toda clase, fuimos montaña arriba y montaña abajo demasiadas veces para poder contarlas y finalmente, después de casi 7 hrs llegamos a nuestro destino…

