Después de vivir uno de los más largos vuelos que se pueden hacer dentro del territorio colombiano, llegamos pasadas las 8:00 am de Bogotá a Leticia. Esta Ciudad se caracteriza por ser la frontera de 3 países (Colombia, Brasil y Perú), ser el punto más al sur de Colombia, estar al pie del Río Amazonas y ser la cápital del departamento colombiano que lleva el nombre de Amazonas también.
Leticia en el mapa de Colombia
El Aeropuerto Internacional Alfredo Vásquez Cobo (internacional porque llegan vuelos del Perú) no es precisamente grande y la operación es algo lenta para recibir tan pocos vuelos en un día, pero de vacaciones uno aguanta más cosas. Nacho y yo fuimos muy, pero muy pacientes esperando nuestras maletas hasta que nos dimos cuenta que definitivamente no habían llegado. Aerorepública las había dejado para el siguiente vuelo porque se les fue el sistema en Bogotá y no ubicaron a dónde debían ir en el momento indicado. Un par de palabras semi drásticas (aunque a la señorita del counter le han de haber sonado fuertes) y quedó todo arreglado para que nos mandaran las maletas hasta donde nos hospedaríamos cuando llegaran en el próximo vuelo. “Gajes de los viajes” fue nuestro lema para estas cosas y lo seguiré repitiendo, ya verán…
Leonardo, el guía que nos orientó en nuestros momentos de tierra, nos indicó que debíamos esperar a que dieran las 10:00 am “para coger el rápido”. Para entretenernos, nos llevó al tan famoso Decameron Decalodge Ticuna. Es un hotel lindo, pero todavía no ubicamos por qué la fama y menos aún por qué los precios tan altos.
Poco antes de las 10:00 am recorrimos algunas calles y llegamos al muelle donde aprendimos qué es “coger el rápido”. Resulta que las lanchas de alta velocidad salen sólo 3 veces al día de Leticia hasta el último puerto de Colombia sobre el Amazonas y de no tomar este medio de transporte el recorrido puede ser 3 a 5 veces más lento dependiendo el motor de la lancha.
Muelle de Leticia
Así partimos hacia la Casa Flotante. El recorrido por el Amazonas para llegar duró unas 2 horas con paisajes impresionantes, sobre todo cuando uno nunca ha visto la extensión, el color y la diversidad de paisajes del Amazonas.
Viaje en “rápido”
Cuando por fin llegamos, no podíamos creer nuestra suerte. Por la peripecia que fue armar un viaje a este exótico destino, habíamos ido a dar con una casa que está construida sobre una balsa, que se mueve por el Río Amacayacu en temporada alta y por el Amazonas en temporada baja, que tiene todos los servicios de un hotel 5 estrellas con 3 personas dando un increíble servicio y lo más impresionante de todo: era sólo para nosotros por 2 días!!! Un lugar cómodo y acogedor, diseñado con todos los detalles para disfrutar el Río y la Selva de cerca. No lo habíamos imaginado así, pero les aseguro que es los mejor para una luna de miel en el paraíso…
La casa flotante desde el río
El interior de la casa flotante