Después del maravilloso viaje a Boca Chica que relató Nacho, resultó que hoy por la mañana pude madrugar con toda facilidad. Los primeros días allá estaban con nosotros amigos de mi cuñado Toño, entonces nos desvelábamos un poco y en consecuencia nos levantábamos tarde. Pero el miércoles, estos amigos se fueron y nos quedamos las 2 parejitas super Agh! (Julieta y Toño / Nacho y yo). Entonces llenábamos un rato la playa de miel, pero como a las 11 pm nos daba sueño y la respuesta más natural a esto es dormir. Con tanto descanso de noche y de día, obvio que despertábamos tranquilamente a ver el amanecer como a las 6 am y regresamos al DF un poco con ese horario madrugador.
Volviendo a hoy por la mañana, el único detalle fue que madrugué demasiado: a las 4:30 am no sentía ni rastro de sueño. Lo bueno es que tenía por delante una muy buena historia que acabar y después de tanto preámbulo de allí sale la frase de esta semana:
“No hay nada mejor para cambiar de opinión que una sólida esperanza”
-José Saramago-
De paso les recomiendo ampliamente “Ensayo sobre la ceguera”, que tal vez muchos ya leyeron, pero yo no había tenido oportunidad (Gracias a Titi por el préstamo!).