El manitas de estómago

Normalmente alguien describiría así a un tercero, pero desgraciadamente ahora tengo que decir que yo mismo me he ganado el apodo de el manitas de estómgo

Llevo una racha destructiva contra aparatos… que ni en los tiempos de mis peleas con el SP había tenido

El domingo mientras me bañana estaba hablando por teléfono con Jime.. y chíngale.. obvio heché a perder mi celular. Por suerte sólo se fregó la alerta vibrante (por no decir vibrador que se oye muy feo) del celular. Lo malo es que este hecho es un retroceso de 3 o 4 años en celulares.

El martes pasó lo peor… Iba a cargarle mis canciones a un iPod photo de una compañera del trabajo, entonces para no perder el tiempo lo sincronicé (sólo tenía 15 canciones). Como es de esperarse uno tiene más de 10 GB en música, por lo que el proceso es largo.

Bueno el punto es que cuando nos fuimos a comer dejé bajando canciones y al regresar “ohhhh sorpresa” el iPod estaba trabado y no pude hacer nada más que reiniciar el iPod. Ya saben, dejas apretado al mismo tiempo el botón de menú y el de selección por 6 segundos y ya.

Al parecer esto debería haber resuleto el problema, el iPod reinició sin ningún problema, pero ohhhh detalle.

En cuanto intenté pasarle nuevamente las canciones me dice que el iPod necesita ser formateado, abre el iPod Updater pero no logro hacer nada… El iPod funciona bien pero no logro conectarme con él. Espero que sea el cable.

Al final del día mi coche no arrancaba, hoy eché a perder algo más, pero no me acuerdo que cosa.

En fin, espero que en la Mac Store me puedan ayudar y me corten las manos

UPDATE El iPod ya lo arreglaron… Que fue pedo de Windows, que había perdido conectividad con todo lo que no fuera Mac… pero ya estufas… un pedo menos

Con la edad…

Una pareja de ancianitos llega un restaurante. El viejito le habla con toda ternura a la viejita:

- Ven?, mi vida… Siéntate, mi cielo… Estás a gusto, corazón? Quieres pedir, mi amor?”

El mesero observaba aquello impresionado y cuando la viejita se levantó de la mesa para ir al baño, le pregunta al viejito:

- Perdone usted la indiscreción: ¿Cuántos años tienen ustedes de casados?
- Estamos celebrando 65 años de matrimonio.
- Caramba, señor! Estoy conmovido! 65 años de casados y con cuánto amor le habla usted a su esposa!: ‘Mi vida, mi cielo, miamor…”

El viejecito le pide al mesero que se acerque y con tenue voz responde: “Es que ya no me acuerdo como se llama!”

¡ESTO es suerte!

Me impresionó mucho este caso de la mujer que asaltaron ayer buscando lugar alrededor del Club de los Pumitas. La encañonaron para quitarle su camioneta, de donde alcanzó a sacar a su hijo de 5 años, pero por la prisa de escaparse, los ladrones no le entendieron que adentro se estaba quedando todavía su hija de año y medio!

Después de que la Procuraduría de Seguridad Pública y la policía de la UNAM se movieron por hora y media sin encontrar nada, un taxista que estaba oyendo la noticia en Radio Monitor, reconoció la camioneta por el color y las placas. Estaba estacionada en frente del Block Buster que está del otro lado del Ángeles del Pedregal y la niña estaba adentro.

Del Bolck Buster le hablaron a la Policía y en lo que llegaban los papás y toda la cosa, el taxista de plano le dio un cristalazo al vidrio para sacar a la niña que estaba súper espeantada, por supuesto. No sé qué sea peor para ella: que lo recuerde y lo pueda trabajar algún día o que se le olvide, lo reprima y luego le dé lata mucho tiempo después, pero de cualquier forma podrá agradecer simepre la suerte que tuvo de que las cosas sucedieran así.

Por cierto, que todo esto pasó muy cerquita de mis rumbos cuasidiarios que son también los de varios de nuestros lectores, así que aprovecho para decirles que a partir de este incidente han habido muchas denuncias de robos de autos con y sin violencia en el circuito interno de la UNAM para que tengan cuidado…