Diario de una Fea

Cuando nací, el doctor fue a la sala de espera y le dijo a mi padre: “Hicimos lo que pudimos… pero nació viva”.

Era tan fea que nací dos veces, la primera cuando me vio el doctor dijo: “en la madre” y me regreso de vuelta y después volví a salir

Mi mamá no sabía si quedarse conmigo o con la placenta.

Como era prematura me metieron en una incubadora… con vidrios polarizados.

Mi madre nunca me dio el pecho porque decía que solo me quería como amiga.

Yo siempre fui muy peluda. A mi madre siempre le preguntaban: “Señora, la parió o la tejió?”

Mi padre llevaba en su billetera la foto de la niña que venía cuando la compró.

Pronto me di cuenta que mis padres me odiaban, pues mis juguetes para la bañera eran un radio y un tostador eléctrico.

Una vez me perdí. Le pregunte al policía si creía que íbamos a encontrar a mis padres. Me contesto: “No lo se, hay un montón de lugares donde se pudieron haber escondido”.

Mis padres tenían que atarme un trozo de carne al cuello para que el perro jugara conmigo.

Si, amigos, yo soy FEA, tan FEA que una vez me atropelló un trailer y quedé mejor.

Cuando me secuestraron, los secuestradores mandaron un dedo mío a mis padres para pedir recompensa. Mi madre les contesto que quería más pruebas.

Tuve que trabajar desde chica. Trabaje en una veterinaria y la gente no paraba de preguntarme cuanto ostaba yo.

Cuando cumplí 15 años le dije a mi mamá “quiero ser la mas bonita” a lo que contestó: “no chingues tengo que invitar gente”

Un día llamo un chico a mi casa diciéndome: “Ven a mi casa que no hay nadie. Cuando llegué no había nadie… soy tan fea que el día que me quise ahogar en el mar, el mar me vomitó.

El psiquiatra me dijo un día que yo estaba loca. Yo le dije que quería escuchar una segunda opinión. De acuerdo, además de loca es usted muy fea”, me dijo.

Una vez cuando me iba a suicidar tirándome desde la terraza de un edificio de 50 pisos, mandaron a un cura a darme unas palabras de aliento. Solo dijo: “En sus marcas, listos…”

Atte. Elba Esther Gordillo